
New York.-Con mucha pena he visto el estado de desesperación y pánico en que ha entrado el promotor artístico Vidal Cedeño, cayendo prácticamente en la desorientación y desinformación, en el caso de la legendaria cantante típica “Fefita La Grande”, mujer muy pintoresca, que a través del tiempo se ha ganado el cariño y afecto de todos los dominicanos, allá y aquí.
No se ha ciencia cierta, cual es el verdadero objetivo del promotor, pues la forma como se ha manejado en la consecución de su “objetivo” de conseguir que los Estados Unidos reconsideren, y otorguen el perdón (waiver), para que pueda entrar nueva vez a esta nación la popular interprete típica, luce muy confuso.
Galimatías esta, que con el tiempo, le ha ido retando interés y credibilidad por parte del público que quiere ver en escena a esta artista, ya que ella en sí es un agradable espectáculo, por la forma humilde con la que actúa, a pesar de su edad. Desempeño que el público se la goza a más no poder.
Las informaciones que Cedeño ha ofrecido a los medios de comunicación, afirmando que por la simple intención de someter una instancia o solicitud de perdón o waiver para la artista ya es un hecho cierto que la legación diplomática le otorgaría el visado solicitado.
A sí mismo, el más reciente simple y formal hecho de depositar el formulario 212(d)(3) en el consulado, y anunciar en los medios, que tal día, ya el consulado definiría la situación de Fefita de manera positiva, es una situación que llama a preocupación, pues todo el mundo tiene conocimiento que los procesos sometidos al escrutinio de esta instancia cumplen con formalidades, las cuales no tienen plazo para emitir una respuesta.
Y craso error de Vidal Cedeño cacarear los huevos sin la gallina ponerlo. El hecho que el consulado haya otorgado el visado de trabajo a los músicos de la vieja Fefa, no es vinculante, pues para el consulado cada caso es particular e independiente, fundamentado en los méritos que cada uno acumula en la función que realiza en la agrupación de la artista, que, aunque se parece, es muy diferente.
Por: Miguel Melenciano
Para Mundodelarte rd

0 comentarios:
Publicar un comentario