
Santo Domingo
Alex Bueno no se sentía muy cómodo con su disquero Bienvenido Rodríguez y en 1987, en una de sus giras, se quedó en Nueva York. Las drogas iban consumiendo lentamente su trayectoria y su vida. Había caído en el vicio cinco años antes, publica el periodista Fausto Polanco en su libro “Merengueros”.
Alex recuerda esa época con amargura y arrepentimiento. Algo que hizo por inmadurez, inexperiencia, por estar inventando y “privar en hombre”, indica la publicación de Polanco que se encuentra en el mercado.
“Quiero aclarar que no me entró a las drogas Fernando Villalona. Admito que lo hice cuando estaba en su grupo, pero él no tuvo que ver nada con eso. Era todo lo contrario, pues él me decía que no hiciera eso para que no me dañara. Así fue como quedé atrapado en las drogas desde 1982”, dijo Bueno.
“Desperdicié mi juventud, mi fortuna y no le puse atención a mi familia, a la gente que me quería...
Alex Bueno, merenguero.
Cuenta que a partir de su gran pegada fue creando más fama, más amigos, más mujeres y más drogas, pero nunca tuvo fortuna, ya que desperdiciaba todo lo que ganaba; y por eso nunca tuvo grandes bienes.
“Desperdicié mi juventud, mi fortuna y no le puse atención a mi familia, a la gente que me quería, específicamente a mi madre, que tanto luchó para que me apartara de los vicios y nunca pude complacerla hasta hace poco”, comentó en “Merengueros”.
Estando en Nueva York, en 1988, Alex se encontró con Rafelito Penn, un amigo de San Cristóbal, a quien le comentó que estaba pasando por muchos problemas económicos y que quería volver a grabar.
Rafelito le puso en las manos 10 mil dólares para que grabara uno o dos temas, pero al enterarse que el músico Andrés de Jesús estaba en Nueva York decidieron buscarlo; y se juntaron de nuevo. Ese avance y otros 10 mil dólares, fue suficiente para grabar el disco completo.
Fuente Externa

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