Los 80 también fueron años dorados para la música romántica. Las baladistas dominicanas fueron protagonistas de un momento de esplendor de la canción de amor. Algunas siguen vigentes. Otras se retiraron, pero como dice una testigo estelar de esa epóca (Julie Carlo, expresentadora del programa “El show del mediodía”) estas mujeres “han quedado en la memoria de varias generaciones”.
Diomary La Mala era una niña cuando ante sus ojos y oídos Vickiana, Olga Lara, Jacqueline Estévez o Anahay eran estrellas de la radio y la televisión, con una popularidad impresionante, nunca antes registrada en el país. Pasaron todas las lunas en muchísimas noches y un día esa jovencita creció, se convirtió en una cantante de escenarios, bohemias, y se emocionó con la idea de recrear en ella misma una época que vio pasar ante sus grandes ojos que hoy brillan con ver ese sueño camino a Bellas Artes.
El viernes y el sábado Diomary presentará “Quisqueyanas”, un espectáculo musical en el que reunirá a doce de las cantantes más populares de los años 80.
“Luego de tener dos producciones de música tropical vine a República Dominicana y siento que lo que le corresponde es inventar, simplemente cantando fusiones de cosas que nos gustaban en el momento. Pero parece que la magia de la espontaneidad, de la complicidad y el compromiso con el corazón y los sentimientos nos hizo hacer un espacio. Parece que ese espacio estaba ahí desierto. Parece que ese era el momento. Y así empecé a conocer a las protagonistas del legado de lo que es el romanticismo hecho canción”, explicó Diomary durante un encuentro con la prensa y sus invitados.
Descalza, como suele pisar los escenarios, Diomary desnudará sus mejores sentimientos para imprimirle la magia que suponen esos años inolvidables.
“Son mujeres que tienen una historia que yo, cuando las he estudiado, me pregunto cómo pudieron hacerlo en un tiempo tan difícil cuando el merengue estaba acabando como lo está haciendo el dembow”, recordaba.
Luego agrega: “Ellas tenían producciones discográficas completas, muchas, que los artistas de ahora no tenemos”.
Ella plantea “una revolución de patriotismo con el arte” para resaltar esos valores. Pero más que con miras al pasado, llama a poner los ojos en el futuro. “Talento tenemos de sobra, no se ha parado, aquí hay muchísimo”. Sus armas por el momento: deseo, intención y corazón.
Más allá de un espectáculo, Diomary tiene un reto mayor. “Con Quisqueyanas pretendemos buscar en el país a esas mujeres que puedan cantar y que han tenido ese sueño y que porque el género se paró no han podido cumplirlo, pero necesitan una plataforma que garantice el nuevo relevo de la canción romántica”.
Fuente Externa

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